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Profecias de David Wilkerson sobre Estados Unidos



¿Qué le va a pasar a Norte América si no capta el mensaje de Dios?

¿Cuál será el destino de nuestra nación si rechazamos el llamado de Dios de convertirnos a él completamente? ¿Qué pasará si continúan los abortos y se usan los fetos para investigaciones… si seguimos quitando el nombre de nuestro Salvador de la historia americana… si reconstruimos todas las cosas mejores y más grandes, solamente para enriquecernos más… si descansamos en nuestra fuerza armada en lugar de confiar en el poder de Dios?

Fuegos devoradores subirán hasta el cielo. La oscuridad cubrirá la tierra. La economía será impactada con un golpe que la hará tambalear. Y habrá desunión en la nación, en las comunidades, en las vecindades, en las familias. Las personas solamente buscarán lo suyo propio, en una lucha desesperada por sobrevivir. Y que Dios te ayude si te llegas a acercar a ellos.

Hace nueve años me fue dado un mensaje profético y lo di a la Iglesia de Times Square el 7 de septiembre de 1992. Quiero compartirlo contigo ahora:

“Caerán 30 días de castigo sobre la ciudad de New York de una manera que el mundo nunca ha visto. Dios va a derribar los muros. Habrá una violencia que no nos podemos imaginar, saqueos. La violencia va a ser tan feroz, que el mundo entero se sacudirá. Nuestras calles se forrarán por el ejército y la Guardia Nacional.”

“Se iniciarán miles de fuegos a la misma vez a través de la ciudad. Los fuegos en la ciudad de Los Angeles se limitaron a sólo ciertas secciones de la ciudad, pero New York y sus alrededores arderán. Times Square arderá y las llamas subirán hasta el cielo y se podrán ver a millas de distancia. Los camiones de bomberos no podrán manejarlas.

“Se detendrán los trenes y los autobuses. Se perderán billones de dólares. Todos los espectáculos en Broadway se cancelarán. Los negocios huirán de la ciudad en una hemorragia incontenible. Tales cosas se esperan en países del Tercer Mundo, pero no en una nación civilizada como los Estados Unidos. Sin embargo, poco después de esto, la ciudad de New York se irá completamente a la bancarrota. La ciudad reina será lanzada al polvo, convirtiéndose en una ciudad pobre.

“Te puedes preguntar: ¿cuándo ocurrirá esto? Todo lo que te puedo decir es que yo creo que estaré aquí cuando ocurra. Sin embargo, cuando ocurra, la gente de Dios no debe tener miedo ni pánico.”

“¿Fue el ataque terrorista del 11 de septiembre lo que profetize en el 1992?” No, no lo creo. Lo que vi avecinándose era mucho más fuerte. De hecho, si América se niega a convertirse a Dios, vamos a enfrentar los juicios que Israel enfrentó. Y no serán solamente para New York, sino también para cada región del país. Ni aún el centro del país se librará. La economía del país se derrumbará, y explotará la violencia. Los incendios consumirán nuestras ciudades, y los tanques retumbarán en las calles.

“El sueño estadounidense se ha convertido en la pesadilla estadounidense. Ocurrirá de repente, sin aviso y nadie será capaz de explicar cómo ni por qué pasó. Solo habrá vendedores, no compradores”.

“Dios está a punto de aplastar este abominable modo de pensar estadounidense. Y como el profeta Jeremías, los que creen en los santos y justos juicios de Dios, dirán: “El Señor ha llevado a cabo sus planes; ha cumplido su Palabra, que decretó hace mucho tiempo” (Lamentaciones 2:17).

David Wilkerson
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Fuegos devoradores subirán hasta el cielo. La oscuridad cubrirá la tierra. La economía será impactada con un golpe que la hará tambalear. Y habrá desunión en la nación, en las comunidades, en las vecindades, en las familias. Las personas solamente buscarán lo suyo propio, en una lucha desesperada por sobrevivir. Y que Dios te ayude si te llegas a acercar a ellos.

Hace nueve años me fue dado un mensaje profético y lo di a la Iglesia de Times Square el 7 de septiembre de 1992. Quiero compartirlo contigo ahora:

“Caerán 30 días de castigo sobre la ciudad de New York de una manera que el mundo nunca ha visto. Dios va a derribar los muros. Habrá una violencia que no nos podemos imaginar, saqueos. La violencia va a ser tan feroz, que el mundo entero se sacudirá. Nuestras calles se forrarán por el ejército y la Guardia Nacional.”

“Se iniciarán miles de fuegos a la misma vez a través de la ciudad. Los fuegos en la ciudad de Los Angeles se limitaron a sólo ciertas secciones de la ciudad, pero New York y sus alrededores arderán. Times Square arderá y las llamas subirán hasta el cielo y se podrán ver a millas de distancia. Los camiones de bomberos no podrán manejarlas.

“Se detendrán los trenes y los autobuses. Se perderán billones de dólares. Todos los espectáculos en Broadway se cancelarán. Los negocios huirán de la ciudad en una hemorragia incontenible. Tales cosas se esperan en países del Tercer Mundo, pero no en una nación civilizada como los Estados Unidos. Sin embargo, poco después de esto, la ciudad de New York se irá completamente a la bancarrota. La ciudad reina será lanzada al polvo, convirtiéndose en una ciudad pobre.

“Te puedes preguntar: ¿cuándo ocurrirá esto? Todo lo que te puedo decir es que yo creo que estaré aquí cuando ocurra. Sin embargo, cuando ocurra, la gente de Dios no debe tener miedo ni pánico.”

“¿Fue el ataque terrorista del 11 de septiembre lo que profetize en el 1992?” No, no lo creo. Lo que vi avecinándose era mucho más fuerte. De hecho, si América se niega a convertirse a Dios, vamos a enfrentar los juicios que Israel enfrentó. Y no serán solamente para New York, sino también para cada región del país. Ni aún el centro del país se librará. La economía del país se derrumbará, y explotará la violencia. Los incendios consumirán nuestras ciudades, y los tanques retumbarán en las calles.

“El sueño estadounidense se ha convertido en la pesadilla estadounidense. Ocurrirá de repente, sin aviso y nadie será capaz de explicar cómo ni por qué pasó. Solo habrá vendedores, no compradores”.

“Dios está a punto de aplastar este abominable modo de pensar estadounidense. Y como el profeta Jeremías, los que creen en los santos y justos juicios de Dios, dirán: “El Señor ha llevado a cabo sus planes; ha cumplido su Palabra, que decretó hace mucho tiempo” (Lamentaciones 2:17).

David Wilkerson